EL BARDO

MI HÊVA DE ARCILLA

Mi Hêva de Arcilla no es una canción idealista ni grandilocuente, sino un retrato íntimo y humano donde todavía se percibe cierto deseo de construir algo a partir de las ruinas.

La esencia del Bardo ya está presente aquí: una mirada honesta, imperfecta y cercana. Esa misma esencia continuaría en su etapa post-Hêva, aunque su música se volvería más cínica, amoral y autodestructiva, una evolución que acabaría conectando con un público mucho más amplio y multiplicando sus reproducciones.

Mi Hêva de Arcilla permanece así como el reflejo de un momento concreto: un Eren Salander con fe en el amor, que muestra sus vulnerabilidades y su esperanza. Una esperanza que, una vez hecha añicos por el desamor, explica el pragmatismo, el dolor y la miseria de los versos que, más tarde, escribiría El Bardo.